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Seis pautas para prevenir pesadillas

Actualizado: 24 de jun de 2018

Unas de las consultas más comunes especialmente en niños mayores de un año son sobre las pesadillas, las cuales no solamente asustan a nuestros hijos si no también a nosotros como padres al escucharlos gritar o llorar a mitad de la noche.

Las pesadillas ocurren tarde a la noche o muy temprano a la mañana, justamente durante las etapas más livianas del sueño, llamado sueño REM. Las causas podrían ser miles pero generalmente están relacionadas con lo que sucede durante el día. Se cree que también pueden ser causadas por cambios en el desarrollo, o simplemente desencadenadas por el estrés cotidiano, como por ejemplo no obtener un juguete cuando tu hijo lo estaba pidiendo.


Lamentablemente no podemos eliminar de la vida de nuestros hijos todo lo que pudiese desencadenar en una pesadilla pero las siguientes seis pautas podrían ayudarte a prevenirlas:

  1. Evita los disparadores obvios: películas de terror, cuentos, dibujos animados o todo aquello que le podría producir miedo luego a la hora de dormir.

  2. Cuenta con una rutina predecible y relajante a la hora de ir a la cama, ésta ayudará a minimizar los miedos y la ansiedad que tu hijo pueda sentir.

  3. Asegúrate de que tu hijo haga siesta (si aún está en edad de necesitarla) y se acueste temprano: las pesadillas son más comunes en niños que están sobre cansados.

  4. Si tiene miedo a la oscuridad, ilumina una parte de su habitación con una pequeña luz amarilla, espanta cuco o dale una linterna para que tenga en su mesa de noche.

  5. Durante el día con todas las luces encendidas, háblale sobre los sueños y la imaginación. Haz que tu hijo cierre los ojos y "vea" las imágenes, y luego explícale de cómo las imágenes están en nuestra imaginación y no realmente cuando abrimos los ojos. Por ejemplo: podrías pedirle que imagine su comida favorita y cuando abra los ojos, hablen de que pensarlo no lo hace realidad.

  6. Antes de dormir incentívalo a imaginar cosas divertidas de lo que le gustaría soñar a la noche y que te las cuente mientras está con sus ojos cerrados. Si llenas su cabeza con imágenes positivas, tienes más posibilidades de evitar pesadillas.

Es importante responder de manera amorosa, cercana y manteniendo la calma si tu hijo llegase a tener una pesadilla. Un abrazo y acompañarlo hasta que se vuelva a dormir ayudará a sobre llevar ese momento de angustia de la mejor manera posible.